Cuando tuve que atender un curso para aprender a manejar montacargas o forklift, se nos explicó que éste es considerado como una arma que puede causar daño grave al conductor o a terceras personas.
Es evidente del peligro que surge al manejar ese vehículo si no se hace con precaución, pero noté que la palabra "arma" de algún modo activó ciertos sensores que incrementaron mi atención, que estiraron el concepto del peligro y en consecuencia, lo importante que es el poner atención en las decisiones que se tomaran al manejar.
Ahora, muchos años después, me pregunto porque cuando a un niño ha aprendido que tiene dos piernas, dos brazos, dos ojos, una nariz etcétera; usualmente no se le explica que también tiene un cerebro, el cual puede ser una herramienta muy útil para cargar conocimientos, mover reflexiones, levantar pensamientos, pero si no se es cuidadoso al utilizarlo, puede causar mucho daño a uno mismo o a las personas que lo rodean. El cerebro puede ser un arma de destrucción masiva.
Quizá al enfatizar las grandes cualidades de nuestra mente y se habla honestamente de lo importante que es la información que le introducimos, podría resurgir el civismo que tanto hace falta en estos días y con un poco de suerte, hasta se reducirían las telenovelas y los programas de reality tv.
Soñar no cuesta nada.
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